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viernes, 11 de noviembre de 2011

Curiosidades del 11/11/11


Hoy, día 11 del 11 de 2011, es la fecha del fin del mundo, según las predicciones de algunos profetas apocalípticos que aseguran que los astros, un satélite o el sol devastarán el planeta. No es la primera vez que surgen profecías de este tipo. Muchos aseguraban que el mundo finalizaría en el año 2000 y otros apuntan a que será el próximo año. En este caso, los apocalípticos se centran en el once que, para algunas sectas es sinónimo de muerte. Los matemáticos, mientras tanto, restan importancia a esta simbología de los números y admiran este número.

Hagan este sencillo cálculo: sumen su edad a las dos últimas cifras de su año de nacimiento. ¿Quizás el resultado sea 111? Pasado el susto inicial, esta casualidad no tiene más que una lógica explicación matemática aunque, para algunos, detrás de esa cifra pueda haber un mensaje oculto. El 11 del 11 del 2011 se ha convertido ahora en la nueva fecha señalada por profetas apocalípticos como el día en el que llegará el fin del mundo. El impacto de un meteorito, una explosión solar o un nuevo desastre natural amenazan nuestra supervivencia. Quizás, sean estas unas de las últimas líneas que lean en su vida. Quizás no.
Desde que en diciembre de 2010 el astrónomo ruso Leonid Elenin descubriera el cometa que lleva su nombre –"que llegaría en el 2012 y destruiría el planeta al invertir los polos y su magnetismo"–, no han cesado las especulaciones; más, si se añade que un asteroide de 400 metros de envergadura, el 2005 YU55, pasó ayer entre la Tierra y la Luna a unos 324.000 kilómetros de nuestro planeta, lo que mucho auguraban como un peligro. "Ha habido otros cometas o meteoritos más cercanos y mucho más críticos que la gente ni siquiera conoce. A la hora de hablar de casos como estos hay que ser muy serios", cuenta Salvador Sánchez, del Observatorio Astronómico de Mallorca. Y es que el cielo, las constelaciones y los astros han sido siempre un referente a la hora de elaborar los calendarios y, también para presagiar catástrofes.
Voceros del fin del mundo han existido a lo largo de la historia de la humanidad. Pero lo cierto es que quién más quién menos se ha dejado llevar en esta ocasión por la infeliz coincidencia del número 11 en las fechas de otros trágicos acontecimientos: el 11 de septiembre de 2001 tuvo lugar el atentado de las Torres Gemelas; el 11 de marzo de 2004 se produjeron las explosiones en los trenes de Madrid que dejaron alrededor de 200 muertos, y el 11 de marzo de 2011 tuvo lugar un terremoto de 8,9 grados en la escala de Richter que azotó la región norte de Japón. ¿Coincidencias? "Por supuesto, no hay por qué pensar más allá ni buscarle los tres pies al gato", dice el matemático Pere Estelrich i Massutí. "Lo que es evidente es que existe una relación entre los números y la naturaleza, pero eso ya lo sabía Pitágoras. Estamos hablando de la geometría sagrada", añade. Se refiere Estelrich a la creencia básica de que existen ciertas relaciones entre la geometría y la matemática y la espiritualidad, Dios y otros conceptos místicos.
El 11 representa la dualidad, tal y como explica Toni Hurtado, amante de las artes esotéricas y profesor de yoga, "y el mundo tal y como lo conocemos es dual: el bien y el mal", cuenta. El 11 también es el número adoptado por las sectas masónicas como sinónimo de muerte, aunque, según Hurtado, el 11 es un "número maestro". "Para mí, el 11 del 11 del 2011 será una jornada de espera, de reflexión, de reconectarnos con el lugar en el que vivimos. Parece ser que en torno a ese día se abrirá un nuevo portal energético que nos permitirá sincronizarnos de nuevo. Pero esto, desde luego, no es nada malo". Y justifica esta idea en torno a la activación del sol. Cada uno de los ciclos solares tiene una duración de 11 años y justo ahora se produce un cambio. "Creo que se nos está invitando a despuntar, a parir una nueva humanidad". 
"El tema numérico atrae mucho, y a menudo la gente le asigna propiedades adivinatorias o esotéricas, pero es por falta de conocimientos", apunta Daniel Ruiz, vicepresidente de una sociedad de Matemáticas. "Además, ningún número por sí es más bonito que otro", añade. 
La Cábala, que busca mensajes escritos a través de la Biblia –a cada letra se le puede asignar un número–, es una de las creencias más arraigadas en el mundo, aunque, su base científica puede discutirse. "Para empezar, el sistema numérico que nosotros conocemos en la actualidad es muy diferente al de otras civilizaciones, ha ido cambiando. Además, según qué países o culturas, ni siquiera los números se escriben igual. Por eso, decir que tal o cual cifra augura un cambio o el apocalipsis es, sencillamente, fantasear", subraya Daniel Ruiz. 
Pero desde el punto de vista de los matemáticos, el 11, cuanto menos, es un número atractivo. Para empezar, es un número primo formado por una decena y una unidad, lo que permite realizar multitud de operaciones de manera mucho más sencilla. Y pone ejemplos. Si nos dan una cifra a dividir entre 11, la solución la obtenemos de una manera mucho más rápida que el tiempo que tardamos en coger una calculadora. "Como los múltiplos de 11 son siempre 22, 33, 44... lo que hay que hacer es siempre buscar a cuál de ellos está más cercano la cifra a dividir. Si es 35 entre 11 deberíamos hacer: 33/11= 3. Los decimales se obtiene de multiplicar 9 por el número que nos falta para llegar a 35 (en este caso 2). La solución: 3,181818...". Y con otras fórmulas iguales de sencillas se pueden resolver multiplicaciones y otras ecuaciones. 
Y por cierto, explica Daniel Ruiz por qué a todos, la suma que les animábamos a hacer al principio da como resultado 111. "Es sencillo. Han transcurrido 111 años desde 1900, que es el referente del que partimos. A los que nacieron a partir del año 2000, la suma será 11. Así que nada de sustos", concluye. 
Seguramente, hoy, el 11 del 11 del 2011 llegará y pasará sin mayores consecuencias aunque, es evidente, que todo tiene un fin. Ya lo dijo y describió en su día de forma magistral el desaparecido astrónomo Carl Edward Sagan en Cosmos. "Dentro de varios años habrá un día perfecto. Entonces, a partir de un periodo de millones de años el Sol comenzará a hincharse, la Tierra se calentará, la mayoría de las formas de vida desaparecerán, el mar se retirará dejando libres las costas, los océanos se evaporarán (...) Eventualmente el Sol se tragará nuestro mundo y todo habrá acabado". 

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